El gobernador de Córdoba planteó que las provincias podrían eliminar Ingresos Brutos y Sellos, pero pidió que la Nación también quite el impuesto al cheque y al combustible. Asegura que una reforma impositiva más amplia podría mejorar la competitividad de las empresas y reducir costos.
La discusión por los impuestos sumó un nuevo capítulo entre Córdoba y el Gobierno nacional. Después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, planteara la eliminación del impuesto a los Sellos que cobran las provincias, Martín Llaryora respondió con una propuesta más amplia: si las provincias reducen sus tributos, la Nación también debería hacer lo mismo.
El gobernador sostuvo que no alcanza con discutir los impuestos provinciales y reclamó revisar otros tributos nacionales que afectan a las empresas, la producción y el consumo.
«Si vamos a eliminar los impuestos distorsivos y las provincias quitamos el impuesto a los Sellos, es de lógica pura que la Nación debe dejar de cobrar el impuesto al cheque», expresó en una entrevista con La Voz.
¿Qué impuestos quiere eliminar Llaryora?
El planteo del gobernador incluye tres tributos que tienen impacto en distintos sectores de la economía:
Impuesto a los Sellos: es un tributo provincial que se aplica sobre determinados contratos y operaciones. Llaryora planteó que las provincias podrían eliminarlo.
Impuesto al cheque: es un tributo nacional que alcanza los movimientos de débitos y créditos bancarios. El mandatario pidió que también sea eliminado.
Impuesto a los Combustibles: se aplica sobre los combustibles y su eliminación, según Llaryora, permitiría reducir costos de transporte y logística.
Sobre este último punto, el gobernador sostuvo que una baja en el precio de los combustibles podría beneficiar a las empresas que trasladan mercadería y al transporte de pasajeros.
«Si baja la nafta, baja el costo de la logística y baja el principal insumo del transporte de pasajeros», explicó.
La propuesta también se relaciona con un reclamo del intendente de Córdoba, Daniel Passerini, quien había planteado que, si se elimina el impuesto a los combustibles, el municipio podría reducir un 35% el valor del boleto del transporte urbano.
¿Por qué la discusión también involucra a las provincias?
Uno de los principales cuestionamientos de Córdoba apunta a cómo se distribuyen los recursos que recauda el Estado nacional y qué responsabilidades tiene cada nivel de gobierno.
Llaryora sostiene que las provincias aportan una parte importante de la recaudación nacional, pero que luego deben afrontar gastos y servicios con recursos que considera insuficientes.
Por eso, pidió que una eventual reforma tributaria no se limite a bajar impuestos, sino que también contemple cómo se distribuyen los ingresos y quién debe financiar obras, infraestructura y subsidios.
«Hay que discutir sobre los ingresos y las responsabilidades que tiene cada jurisdicción del Estado», afirmó.
También cuestionó las diferencias entre los beneficios fiscales que reciben algunos sectores productivos y los que tienen las empresas cordobesas. En particular, mencionó los regímenes de promoción para la minería y Vaca Muerta, frente a las cargas que enfrentan las actividades agroindustriales del centro del país.
¿Habrá una negociación entre Nación y provincias?
El gobernador manifestó que está dispuesto a participar de una discusión tributaria, aunque cuestionó que se anuncien cambios sobre impuestos provinciales sin una negociación previa con los mandatarios.
Además, consideró que el debate debe incluir a los sectores productivos y contemplar los presupuestos que las provincias ya están preparando para 2027.
La discusión deja planteado un interrogante central: si Nación y provincias acuerdan reducir impuestos, ¿cómo se compensarán los recursos que dejan de recaudar y qué nivel del Estado se hará cargo de financiar los servicios y las obras?
Por ahora, la propuesta de Llaryora busca llevar el debate más allá de los tributos provinciales y abrir una negociación integral sobre el sistema impositivo argentino.